
Invitó a hacer una lectura profunda de la encíclica Magnifica Humanitas , reflexionando sobre el gran desafío de educar en la sociedad contemporánea, advirtiendo que, si bien la tecnología dinamiza los procesos informativos, carece de la facultad para humanizar y acoger.
En este escenario, relevó la trascendencia del rol docente e instó a los profesionales a ejercer una pedagogía del corazón, que priorice la dignidad de cada estudiante apostando siempre por ellos más allá de las apariencias, nos invitó a mirar a cada estudiante con el corazón,
El encuentro culminó con un llamado a la acción: “Seamos luz para los demás: presencia que ilumina, mirada que dignifica, palabra que anima y corazón que acompaña”.


