
Una hermosa actividad en donde los estudiantes comprendieron que evangelizar también es compartir, acompañar, regalar alegría y hacer sentir al otro que es importante. A través de un mensaje bíblico, una sonrisa y un abrazo, fueron pequeños sembradores de esperanza.
Esta actividad nos recuerda que la fe se aprende también viviéndola y compartiéndola con los demás. Nuestros niños de catequesis nos enseñaron que la Palabra de Dios cobra vida cuando se transforma en gestos concretos de amor y solidaridad.


